#MyHabanosMoment: El Decálogo del Habano

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#MyHabanosMoment

Por Manolo Santiago, Master en Habanos / CigarSommelier

Mkt. Manager Habanos México

En un mundo vertiginoso, apurado y ruidoso, sin duda escaparse dentro de un buen puro es un gozo que muy pocas personas tenemos la oportunidad de vivir. Y no por otra cosa, si no que no nos damos la oportunidad de hacerlo, de probar, de experimentar, vivimos rodeados de prejuicios alrededor del tema, por lo que hoy me di a la tarea de escribir lo que en mi experiencia y grandes maestros me dictan que es lo que debes de tomar en cuenta para vivir este bello mundo.

Sentado en mi oficina, con un Montecristo Open Master reposando en el cenicero al lado del teclado, son las 10:40 horas y me dispongo a escribir esta primer columna que llamaremos a partir de hoy #MyHabanosMoment, agradecido con los directores de LATINO AFICIONADO amablemente me han invitado a aportar lo poco o mucho que pueda desde mi trinchera, el habano. Quiero compartir con Ustedes lo que se vive alrededor de este fascinante mundo del tabaco día a día, encender un Habano y disfrutar juntos.

Este es sin duda uno de las aficiones más complejas de las que me he dado cuenta y vaya que he pasado por algunas como lo es la mixología, el vino, el café, whisky y ron, sobre todo. Pero si algo tengo que admitir, rompiendo un poco los estándares es que, ninguna se compara con el tabaco, ninguna de estas aficiones tiene tanta complejidad, tantos detalles y temas en específico y requiere tanta atención.

Fumar por fumar, quien sea, pero fumar a conciencia es verdaderamente otra cuestión. Por eso, me di a la tarea de juntar un poco de información y colocarla dentro de este decálogo básico para el fumador, sin pecar de presunción, tan solo te comparto lo que en mi experiencia y maestros me han compartido a lo largo de los años y sé que a más de alguno le servirá, porque lo he vivido. Dejando en claro que no son reglas, mucho menos mandamientos, son las recomendaciones de un fumador a otro, para que disfrutes esta gran pasión que todos compartimos.

¿Puro, cigarro, habano, blend?

Es importante dominar estos conceptos, ya que de esto depende mucho a la hora de seleccionar aquellos tabacos que queremos fumar:

  • Puro: Rollo de tabaco, firmemente armado, conformado de solo hojas de tabaco seleccionadas previamente, secado y fermentado, procedente de un mismo País, elaborado a mano, a máquina o de manera mixta.
  • Cigarro: Producto de tabaco enrollado, pudiendo estar envuelto en papel, hoja de tabaco o celulosa. El nombre no está exactamente identificado el origen, aunque varios antropólogos identifican por el parecido que se le encontraba con las cigarras por ser cilíndricas u oscuras.
  • Habano: Producto elaborado a totalmente a mano de tabaco cultivado en zonas geográficamente delimitadas en Cuba, que pasa por 536 procesos certificados. Es el único producto de tabaco en el mundo que cuenta con una denominación de origen. Actualmente en su portafolio existen 27 marcas registradas activas.
  • Blend: Es un “puro” sin embargo el tabaco que lo conforma puede provenir de diferentes partes del mundo y no de un solo país.

Requerimientos básicos para empezar a disfrutar un habano

Definitivamente, la respuesta correcta a esta pregunta es Tiempo, lo que se necesita es hacerte de un tiempo preciso, en el que disfrutarás del habano. No puedes simplemente encender y descuidar ese puro ya que cada uno requiere un tiempo largo para ser producido, exige tiempo y dedicación. El habano te pedirá atención y mimos, dicen por ahí que, en ocasiones, fumarás para ti y otras para el puro. Así que prepara el ambiente, ya sea con un libro, música, o ambas; un buen y cómodo asiento, tus herramientas claro, con qué encender (próximo punto), con qué cortar, dónde depositar la ceniza y claro, una bebida para acompañar tu fumada.

Partes de un puro

El habano se compone de diferentes cantidades de tabaco, procedentes de diferentes pisos foliares de la planta, así como de tipo de semilla y tipo de cultivo, de esto hablaremos más adelante. Lo que mencionaremos aquí son sus partes, que podemos dividir en dos conceptos, por construcción y anatomía.

Por construcción: desde dentro hacia a fuera

Tripa: La parte central del habano elaborada con una combinación (ligada) de hojas de tabaco de diferentes tipos, que proporcionarán ya sea fortaleza y sabor (hoja de ligero, aroma; sabor, hoja de seco, y combustibilidad, hoja de volado), cada marca de habanos tiene su propia ligada y la cantidad de tabacos de cada tipo es dependiendo, la fortaleza final del puro y el cepo (grosor) del mismo.

Capote: Esta hoja recubre la tripa en el habano, proporciona estructura, protección y forma, además de combustibilidad. Como dato, si acaso llegaras a dañar la capa de tu puro, no todo está perdido, el capote proporcionará lo necesario para seguir fumando.

Capa: Hoja delgada, fina y elástica, que proporciona belleza al habano. En experiencia te puedo decir que puede aportar aunque sea un poco en la experiencia de fumada, ya sea por aroma al combustionar, por el sabor en labios y por los aceites que ligeramente se van quemando. En el caso concreto del Habano, nada tiene que ver la capa del puro con la fortaleza de este, eso te lo indicará propiamente la marca indicada en la anilla del puro.

Por anatomía

Perilla: zona cóncava, o puntiaguda, dependiendo el tipo de habano que tengas, si es parejo o figurado. Identificable por ser la zona recubierta por el gorro y pañuelo de la capa y es la zona en donde debes realizar el corte del Habano.

Anilla o vitolina: es el anillo de papel que rodea al habano, lo protege e indica la marca del puro.

Cuerpo: es el propio cilindro del tabaco a fumar.

Pie o boquilla: zona abierta, que indica dónde encender el habano.

Selección: ¿Con qué habanos comenzar a adentrarnos en este mundo?

Siempre repito la clásica frase: “Para aprender a caminar, primero hay que gatear”. Que digamos no es requisito indispensable probar una infinidad de habanos para poder disfrutar de las grandes marcas, formatos o fortalezas, sin embargo siempre es necesario preparar al paladar y a nuestro organismo el recibir experiencias diferentes, para poder disfrutarlos tal como nos merecemos. Por lo que el primer paso sería hacerse de un par de habanos de formato pequeño a mediano, como una media corona, mareva o una corona, en cuanto al tiempo de fumada y en cuanto a la fortaleza, recomiendo una suave como lo es Hoyo de Monterrey, Fonseca o Rafael González, fortaleza suave a media por ejemplo H. Upmann, y fortaleza media tenemos a Quintero, Romeo y Julieta y otras más. Ir a una tabaquería especializada y certificada, en el caso de Habanos a nivel mundial se clasifican por Habanos Point, Habanos Especialistas o La Casa del Habano, para recibir una asesoría personalizada.

Corte

El corte es un arte, que poco a poco vamos buscando perfeccionar. Existen varios tipo de corte y todos son a consideración, sin embargo, lo ideal son: los cortes rectos para habanos parejos y el corte victoriano o corte en “V” para habanos figurados.

El ponchado es un tipo de corte que en lo personal no lo prefiero, ya que no permite el equilibrio correcto de la temperatura del tabaco y del humo, sin embargo es muy práctico para viaje cargar con un ponchador.

Cual sea de los que selecciones, lo importante es contar con una herramienta de calidad, que preferentemente se autoafile. En caso de ser un corte recto, tiene que ser un cortador de doble hoja sin dudas, ya que de una sola, el filo se perderá rápidamente y dañará nuestro habano.

Ahora bien, hacer el corte antes de encender o después de encender… aquí es necesario revisar si es que encenderemos con gas butano o con cedros, eso lo veremos en el siguiente punto.

Encendido

Aquí es muy importante recalcar que dependiendo el ambiente y el fin de la fumada, existen algunas reglas:

En el Exterior utilizar un encendedor de Gas butano con flama tipo Jet, la recomendación es: vamos a encender un Habano, no a hacer soldadura, por lo que hay que utilizar el fuego suavemente y no carbonizar el tabaco, muchos de los errores o malas experiencias en la fumada se debe a un mal encendido o una mala conservación, hay que tener mucho cuidado. Ya tendremos oportunidad de hablar a detalle del encendido y las técnicas.

En interiores, en estos casos o en un ambiente más controlado, en donde el viento no esté en nuestra contra, podemos utilizar laminillas de cedro largas de entre 3 a 5 mm de ancho o bien fósforos de cedro largos, aplicando la misma intención, tan solo vamos a encender no a carbonizar. Recordar que tanto es importante el fuego, como es importante el aire al encender, para que la brasa crezca.

En lo personal, prefiero el encendido con cedro, ya que aporta un sabor característico, muy interesante a la fumada, pero lo dejo a consideración, que en cuanto a cortar antes o después del encendido, eso lo hablaremos en otro momento.

Maridaje

No hay que complicarse la vida, encontrando el maridaje perfecto. En un inicio, hay que buscar similitudes en complejidad y sabores para nos vaya bien al momento de disfrutar. En cambio, cuando ganemos más experiencia, podremos delimitar, sabores, notas, complejidad y demás características que nos permitan decidir con que acompañar nuestro Habano. Lo que sí hay que tener en cuenta son los enemigos del paladar, al momento de “catar” Habanos: cítricos (Limón, vinagres), picantes (chile, salsas), bebidas secas (vino blanco), especias invasoras (canela, pimienta), grasas (alimentos demasiado grasos), bebidas carbonatadas (aguas tónicas, minerales, vinos espumosos). Esto no quiere decir que no puedas fumar con esta clase de productos, sino que, al momento de catar per se, no serán nada gratas las sensaciones con la lengua y el paladar. Lo que si puedo sugerir es que, con una Habano de baja fortaleza un acompañante de menor complejidad. Por ejemplo: Hoyo de Monterrey Epicure No. 2 con un cocktail Old Fashioned o bien, Partagas Maduro No. 1 con un Ron Havana Club 15 años servido seco en copa.

¡Si no hay tiempo, no fumes!

Disfrutar de un gran puro, conlleva tener tiempo para ello y como lo he mencionado en párrafos anteriores, jamás hay que apresurar un Habano. Cuando encendemos, llevamos demasiado calor al tabaco y cada vez que llevamos a cabo una bocanada de humo, en realidad avivamos la brasa, provocamos que el calor aumente y en consecuencia se vuelva amarga la fumada o presente una fortaleza mayor de la que en realidad tiene. Esto aumenta si hacemos fumadas demasiado frecuentes y profundas, como si no hubiese un mañana. En cambio, nos debemos al puro, al productor, al torcedor, al veguero a toda una cultura en realidad, por lo que tomar un poco de tiempo para disfrutar del Habano, vale la pena. Claro está que, tampoco significa que hay que olvidar al Habano, vamos otorgando su tiempo para que no se apague, ya que esto también es perjudicial para el tabaco, debido a que estaremos dando fuego de manera seguida y volvemos al inicio.

La ceniza

Además de ser el rastro de nuestra fumada, otorga un gran valor a ella y es precisamente el mantener una temperatura correcta y el habano encendido por más tiempo. La ceniza juega un papel importante a lo largo de la fumada, ya que protegerá en todo momento la brasa y si en un momento dado, la haces caer corres el riesgo de que con ella caiga la brasa y tengas que volver a encender, lo que provoca… tú sabes. También puedes encontrar en ella rastros del tipo de suelo en donde fue cultivado el tabaco del que está conformado nuestro habano, así como la calidad de la construcción a lo largo del mismo.

Guarda y almacenamiento

El tabaco, tiene una característica importante, higroscopicidad y esta propiedad es la capacidad de absorber la humedad en el ambiente, por lo que la recomendación siempre será mantener los habanos en un ambiente húmedo (entre 65%-70% RH), dentro de un humidor hecho con madera de cedro.

¿Por qué el cedro? Esta madera tiene dos peculiaridades: tanto mantener la humedad sin brotar ni dañarse, y los aromas que expide interactúan perfectamente con el tabaco, logrando una evolución increíble y muy importante.

Sumado a una buena fuente de humedad, hoy en día existen una gran diversidad de opciones, como lo son sobres boveda, gel, sistemas o bien la clásica esponja húmeda. Conforme avancemos en nuestra afición nos daremos cuenta que definitivamente no es lo mismo cada sistema o cada material, todo depende que busquemos, si mantener o llevar a su mejor momento a nuestros tabacos.

Originales / Copias / Falsos

En diversos lugares he escuchado y leído recomendaciones risibles, así como advertencias fatídicas de que pueden contener esos puros y demás. Tengo que mencionar que en efecto se han hecho estudios químicos, por laboratorios externos e instituciones gubernamentales en diferentes países y se han encontrado en falsificaciones elementos totalmente ajenos a la propia materia prima del habano, elementos que lamentar y dañinos definitivamente que no enumerare, así como algunos inofensivos como lo son hojas de cualesquier planta y no tabaco o bien, en lugar de tabaco de tripa larga simple picadura.

Ya sabemos que el fumar no es precisamente algo sano, pero sí considero que cada quién debe cuidar lo que ingresamos a nuestro organismo. Los cuidados que el producto original sea cual sea su procedencia se le dan, son para lograr un equilibrio en los químicos, las resinas y ácidos que ya tiene el tabaco por naturaleza, además de lograr ese característico sabor de cada País y de cada suelo.

Hay habanos de diferentes precios, calidades, tamaños y sabores, en más de 27 marcas, en cerca de 300 formatos diferentes, digamos que tienes de dónde escoger. La recomendación es simple y llana: si buscas la experiencia de un habano, consíguelo, consíguelo original, en un lugar donde lo mantuvieron en condiciones y disfrútalo como si no hubiese un mañana. Lo que no es perdonable, es fumar mal, fumar sin tiempo, fumar sin convicción, fumar sin mesura, fumar por fumar, ya que, el fumar es una pasión y la pasión se disfruta.

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