#CigarReview: Trinidad Fundadores

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Trinidad es una marca nicho de Habanos, junto a Cuaba y San Cristobal de La Habana.

Unidad de una caja con el estampado BMP de OCT- 2015, tripa larga, torcido totalmente a mano. Vitola de galera Laguito Especial, de 192 mm de largo y cepo 40, muy similar al Laguito N1 (Cohiba Lanceros, Montecristo Especiales N1 o Vegueros Especial N1) que son del mismo recorrido pero cepo 38. Cabe destacar que esta fue la primera vitola de esta prestigiada casa de Habanos, Trinidad, apreciada por los conocedores y amantes del buen tabaco cubano de alta regalía.

Corte y encendido

Despacio, corto con tijeras retirando el rabito de cochino, dejando un corte por encima de los hombros del cigarro, lo que me permite sentir un tiro correcto desde calar en frío. Enciendo con flama suave. Inmediato llega un humo sedoso en fortaleza suave ascenderá a media.

Primer tercio

El humo es untuoso con notas de cedro, clavo de olor, azúcar mascabado, levemente cítrico y floral. Humo muy aromático en un conjunto balanceado. El sabor residual es persistente y agradable, dejando una sensación poco pastosa en la lengua tal que se disfruta mientras se fuma y después de fumarlo.

Algo muy interesante de este cigarro, y de otros laguitos, es que no es justo solamente dividir la experiencia en tercios únicamente, sino que si se concentra uno en la fumada percibirá más matices que se van sumando.

Transcurridos unos cinco centímetros, 30 minutos después de encendido, noto un aumento en la potencia del aroma y se añaden unas deliciosas notas de nueces, marcándose notablemente el perfil aromático floral.

Segundo tercio

El segundo tercio marca otro capítulo. Los matices antes percibidos se van ensombreciendo, pero manteniendo el marcado aroma a nueces, pasan de un perfil cremoso y dulce a ser un poco más seco, sutilmente tánico justo como la cáscara de nuez, con un puntito de amargor que redondea la fumada y deja gratos recuerdos de petricor.

Si bien en un inicio acompañé con un espresso lungo, sólo requiero agua mineral.

De valores estéticos, destaco su capa colorado claro, con finas venas marcadas y con un buen desempeño de combustión, arde parejo y se mantiene encendido con facilidad. El tiro es perfecto, deja un llenado en boca mientras calo despacio y profundo sin representarme ninguna dificultad.

Último tercio

El último tercio es lo mejor del cigarro. Comienzan a aparecer matices muy frescos, casi de alcanfor perceptibles en la zona retronasal, junto con una marcada nota de cedro. Casi dos horas de placer puro.

Es rico en matices y evolutivo, digno para ensimismarse y dedicarse a él para poder apreciar todo lo que nos pueden ofrecer un puñado de hojas sabiamente seleccionadas, fermentadas, torcidas y bien añejadas, encendiéndolo con calma, cortándolo con cuidado y fumándolo con pasión.

Con admiración y aprecio, dedico esta reseña a mi querido amigo aficionado Pierre Malochet.

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