Henderik Kelner Jr., construyendo un legado

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Por César Salinas y Tomás Victoria

La smoking jacket era una prenda hecha exclusivamente para el fumador, un símbolo de elegancia que tomó auge a mediados de 1850 y que los gentlemen usaban en los clubes para que no se les impregnara el humo; finos placeres de la más alta calidad, en pequeñas y exclusivas dosis, es lo que mueve a Hendrik Kelner Jr., hijo de Hendrik Kelner, master blender de Daviddoff, y dueño de Kelner Boutique Factory, que produce Smoking Jacket Cigars.

Transformando el legado familiar

Los Kelner, desde que migraron de Holanda a Brasil y República Dominicana a principios del siglo XX, se dedicaron al tabaco; los abuelos y parientes se dedicaron al cultivo, compraventa y exportación.

No conocí a mis abuelos, los holandeses, pero se dedicaron a la venta de tabacos, a exportar; mi padre, Hendrik, aprendió también de su tío, porque todos los Kelner trabajaban la hoja”, nos platica Hendrik Jr. para LATINO AFICIONADO. Su abuelo llegó a República Dominicana en 1933 a trabajar con su hermano, desembarcado en 1925, tabaqueros los dos; más tarde, dos de sus tíos se unieron a ellos y dos hermanos de su abuelo se fueron a Brasil, a trabajar también la planta.

Ser hijo de quien es no le molesta. ¿Y quién es su padre? Hendrik Kelner, Henke, quien fue dueño de Tabacos Dominicados, Tabadom, que maquilaba para AVO, Ashton, Griffins, un maestro de la hoja, de los pocos que saben tanto sobre la planta, su cultivo y procesos en el mundo, por eso fue elegido por la empresa Davidoff para responder a la exigencia de calidad que Zino demandaba, por eso le compraron la fábrica, para controlar todos los procesos, que dominaba a la perfección Hendrik.

Si ha sido un peso llevar el nombre de su padre “podría decir que sí, pero eso todo lo contrario: es un honor y un privilegio que me ha abierto muchas puertas. Cuando trabajaba con él directamente, si hace todo bien, o mal, es porque era el hijo del jefe, eso era un poco incómodo. Pero lo que aprendí y las experiencias a lo largo de dos décadas con mi papá, me formó y explica quién soy ahora”.

Con su padre trabajó siempre, desde Tabadom, donde pasaba los veranos entre plantas y galeras, entre humos y fermentos, entre ligas, pruebas, seminarios sobre tabaco. Cuando Daviddoff compró la fábrica, Hendrik trabajó 20 años con Henke, hasta que abrió su propia fábrica de cigarros:

El gusto por el puro

“Probaba un tabaco, otro, hasta encontrar lo interesante de fumar, y eso llega con el tiempo. Poco a poco, conforme uno va fumando, uno entiende cada vez más. A veces me paso un día entero probando ligas en la fábrica, pero en la casa procuro no fumar. Y mis hijos, cuando fumo, se me sientan en las piernas y me dicen ¡dame dame, quiero probar! Y yo les digo que no, que con calma, todo a su tiempo, pero sí me preguntan a qué sabe, qué se siente, tienen una curiosidad pura”.

Afirma que trabaja muchísimo para aplicar todo lo que le enseñó su padre, pero deja bien claro: lo que nunca ha hecho es tratar de imitarlo, tiene muchas cosas de él, tanto buenas como malas, pero son personas distintas, “yo tengo mis fortalezas y mis debilidades, que no son las mismas que las de él”.

Siguiendo la tradición, todos los hombres de su familia se dedican al tabaco, algunos en rama, otros en venta de cigarros, otros en la producción, uno nace en esto, dice, desde infantes los llevan a la finca de tabaco, “es algo de lo que uno quiere pertenecer desde pequeño, desde entonces uno aspira”, cuenta.

Su hermano Klaas es brass ambassador de Davidoff; su hermana Monika tiene sus fincas, y siembra exclusivamente para su fábrica y para la de su esposo, Augusto Reyes, “es un tabaco especial”; y Katerine tiene participación en Kelner Boutique Factory.

La fábrica boutique

Kelner Boutique Factory es una fábrica de cigarros premium, de producciones limitadas, no masivas, “lo mejor de lo mejor en pequeñas cantidades, es lo más selecto, y Somking Jacket tiene su historia:

Cuando salí de Daviddoff y comencé mi fábrica quise hacer una marca que mi papá no hizo, y nunca salió, para proteger a sus clientes, Daviddoff, AVO, Griffins, y siempre quise tener una marca que dejarle a la familia, no sólo la fábrica, porque esa se puede vender”.

Tras la compra de Tabadom, confiesa, pese a todo, “nos convertimos en empleados, y en ese momento uno decide: o te quedas o lo arriesgas todo, y yo lo arriesgué”. Se alió con sus hermanas Katerine y Monika, quien produce el Kelner Family Reserve que cultiva en la granja cuya cosecha se destina exclusivamente para la Boutique.

Cuando trabajé en Tabadom y Daviddoff tenía mi sueldo, y era seguro todas las quincenas, no había preocupación, había secretarias y asistentes. Pero empezar de cero fue dejar la zona de confort, invertir lo que ahorré durante 20 años, que se fue, todo, en tabaco, y ahí me pregunté, “¿qué hice? Hubo un tiempo en el que estuve muy apretado, pero nunca me arrepentí. Al cabo, después de un par de años, las cosas mejoraron mucho”.

Con Zino en 1993

“Era una persona muy amable, y las veces que lo vi estaba de fotógrafos, y me daba la impresión de que él quería que lo dejaran en paz. No pude llegar a compartir tanto con él porque de verdad que no lo dejaban tranquilo”.

Hendrik y su esposa, quien es su mano derecha, le dan empleo a 15 personas quienes producen 350 mil cigarros al año.

Uno de los aspectos que más me gustan es la calidad del empaque, y personalmente, creo que soy el único dueño de fábrica metido en el embalaje. El encajado final, lo hago yo o lo hago yo. En un futuro quizá no lo pueda cuando crezcamos más, pero por ahora lo seguiré haciendo”.

Su producto se encuentra, entre otros países, en Estados Unidos, Alemania, Francia, Suiza, Holanda, Estonia, Líbano, Rusia, esto gracias a que, debido a la buena relación que tuvo con los ejecutivos de Daviddoff, éstos se ofrecieron a distribuir su marca.

Pero solamente en Estados Unidos. En Europa son distribuidores pequeños, Daviddoff es una gran ayuda, pero ellos no promocionan mi marca. Hay una presión constante para crecer porque mis clientes están creciendo”, reconoce.

Somking Jacket Cigars

Tras dos décadas en Daviddoff, Hendrik Jr. se determinó a tener su propia marca, algo a lo que su padre renunció muy joven; él, al contrario, busca poner en la historia del tabaco a los Kelner con algo propio, nacido de la tradición y la experiencia.

Por respeto a mi padre, no quise usar el nombre Kelner. Entonces busqué algo elegante: el somking jacket, símbolo de la elegancia al fumar, que era el traje que la personas se ponían cuando iban al club a fumar para que el humo no se impregnara en la ropa, esa prenda que representaba lo más fino del fumador”.

Consejo

“Fumen lo que les guste, prueben, no se dejen llevar por las anillas, Hay que disfrutar”.

Así nació Somking Jacket Cigars, que comprende las vitolas Favoritos, “es mi tamaño favorito, 46×6” con el que lanzó su marca, y que usa una capa dominicana de Cotuí, de la finca de su hermana.

La tripa es 60 por ciento dominicana, 20 por ciento nicaragüense y 20 por ciento de Estados Unidos. La capa es Cotuí dominicano de nueve años, el capote es Bonao, que agrega un poco de sabor.

El Robusto Imperial, 52×6, tiene una capa Cubra brasileña, “hermosa y con gran sabor”, de fuerza media, su tripa es 40 por ciento tabaco dominicano, 40 por ciento nicaragüense y 20 por ciento peruano Pelo de Oro. El capote es una combinación híbrida de semillas cubanas y dominicanas.

El Toro Magno, 50×7, es el buque insignia de la línea, ya que es el mejor hasta ahora, un “cigarro elegante y de gran sabor”. Su capa es Cubra brasileña. La mezcla se compone de 40 por ciento tabacos dominicanos, 40 por ciento nicaragüenses y 20 por ciento de Pennsylvania, y tiene doble capote dominicano de Cotuí y Condega, Nicaragua.

Y de las ediciones limitadas, tenemos el Henke, en honor a mi padre, usé los tabacos que usaba con él, y otros que son muy especiales para la familia, un toro 52×6, de cajas amarillas y anillas doradas, y ha gustado muchísimo”.

El Short Robusto, 56×4½, es el salvaje de la línea, y es un una mezcla experimental que tardó mucho tiempo en desarrollarse. Su mezcla es 60 por ciento tabaco dominicano, 20 por ciento de nicaragüense y 20 por ciento de la Kelner Family Reserve. La capa es una sorpresa dominicana de 9 años que rodea el mismo doble capote del Toro Magno.

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