Karen Berger, la Reina del tabaco

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Por César Salinas

Ejércitos de torcedoras, roladoras o tabaqueras en todos los países y en todos los tiempos han dado forma a los mejores cigarros cubanos, dominicanos, españoles, nicaragüenses, dominicanos, mexicanos… sin embargo, en un negocio de hombres, pocas se vuelven empresarias, dueñas. Karen Berger es una de ellas. Propietaria de Estelí Cigar Factory (Don Kiki Cigars), con su trabajo y esfuerzo honra y expande el legado de su esposo, Don Enrique Kiki Berger. Llamada Queen of Cigars, sin duda escribe su propio capítulo en la historia del tabaco en Nicaragua y Estados Unidos.

DE ROLADORA A EMPRESARIA

Karen Berger nació en Estelí y entró en la industria cuando tenía 18 años; universitaria, estudiante de Administración de Empresas, no tenía ingresos para pagar su carrera, y entró a trabajar a Estelí Cigar Factory como torcedora, rolera; en Nicaragua se trabaja en parejas, y casi todo el tiempo la mujer es la que rola el tabaco, “porque tiene un mejor toque, trabaja con más calidad”, nos cuenta Karen, que disfruta un K by Karen Berguer en su tienda de Daytona Beach, Florida.

Mientras bebe su copa de vino, nos cuenta que entrar a la industria fue una experiencia especial, ya que fue su primer trabajo. Entró como aprendiz, y fue avanzado poco a poco. Un día el dueño, Enrique Beguer, estando en la fábrica, se encontró con Karen rolando tabaco, “ahí comenzamos una relación muy bonita, y después nos casamos. Pero eso no fue el fin de mi carrera en el mundo del tabaco, al contrario, me esforcé mucho más para sobresalir, pasé por casi todos los procesos, empaque, anillado, despalillado, selección de la hoja, cultivo, añejamiento, fermentación, exportación”.

Recuerda que cierto día, un cliente devolvió un pedido, “al parecer nos habíamos equivocado en el blend, esa vez entró muy enojado Don Kiki, y nos dijo a todo mundo que teníamos que probar lo que estábamos haciendo para estar seguros de la mezcla. Cuando los probé por primera vez, y lo recuerdo como si apenas lo estuviera probando, esa mezcla era bastante fuerte, era un tabaco maduro, un 5 Vegas… me encantó, me enamoré. Tenía 19 años”.


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Siempre hay un momento decisivo, cuando se encuentra la vocación, para Karen Berger fue después de probar ese puro, darse cuenta de todo lo que tiene que suceder para que un cigarro llegue a las manos del aficionado, “incluso me iba a los campos para ver cómo se hacían los semilleros, el proceso de cultivo: ese día nació en mí el amor hacia la hoja. Tras recibirme como Licenciada en Administración de Empresas, comencé a aplicar todo mi conocimiento en la fábrica”.

Siempre lo ha dicho, el tabaco es una pasión.

DON KIKI, ESPOSO, MENTOR

Karen y Kiki Berger duraron casados 17 años, hasta que en setiembre de 2014 murió después de muchos años de lucha contra la insuficiencia renal, en la que, en un acto de amor, Karen le donó uno de sus riñones para que siguiera viviendo. Fue el amor de su vida, su compañero, su mentor.

Enrique Berger estableció su pequeña fábrica en los 90 junto a la Carretera Panamericana, en Estelí, Nicaragua; de origen judío, padre polaco y madre rumana, cubano de nacimiento, país donde su padre se dedicó al tabaco hasta la Revolución. La fábrica de Don Kiki llegó a las grandes compañías en Estados Unidos como Cigar International, haciendo marcas para otras empresas.

En 1995 decide crear su propia marca Don Kiki, Redd, Green, White, Brown y Red, y comienza a distribuirlas en Estados Unidos. “Fue una persona muy especial en la vida de muchos tabaqueros de Nicaragua, ayudó profesionalmente a grandes empresas hoy en día como Oliva Cigars, Drew State o A. J. Fernández”, recuerda Karen.

Momento amargo

Estábamos en época de siembra, en 2001-2002, se quemaron más de 130 quintales de tabaco de nuestra fábrica, la casa quedó completamente destruida, en ese entonces mi esposo estaba en proceso de hemodiálisis, en Nicaragua las compañías de seguros cubren edificios, pero una casa de tabaco es bastante rústica, no da las características para ser asegurada, al momento del incendio, lo perdimos todo.

En 2001 a Enrique Berger se le diagnostica insuficiencia renal crónica, y requiere de un riñón urgentemente, “pasó cinco años en hemodiálisis porque no quería aceptar mi riñón, pero en 2006 finalmente acepta la cirugía, y ya no sé si ahora era cubano, polaco, rumano o nicaragüense”, bromea.

Con su riñón, Karen le regaló a su esposo ocho años más de vida. Kiki Berger murió el 23 de septiembre de 2014 en el Mount Sinaí Hospital, en Miami, Florida, tras un paro renal. Karen trabaja para continuar el legado de su esposo, para honrar el apellido Berger.

REINA DEL TABACO

Si bien miles de mujeres trabajan en la elaboración de puros, el mercado es de hombres, es un producto íntimamente ligado al lujo, al poder masculinos; es ahí, en las altas esferas de las marcas más prestigiosas, en los salones y eventos donde coinciden y hacen negocios los dueños Oliva, Davidoff, Drew State, Padrón, Alec Bradley, AVO, Partagás, Don Pepín García, La Aurora… ahí es donde Karen Berger se ganó su título: Cigar Queen.

El papel de la mujer en la industria tabaquera es importantísimo. En República Dominicana, por ejemplo, de los 130 mil puestos de trabajo directos que genera la industria, unos 78 mil son ocupados por mujeres, de acuerdo con el Instituto del Tabaco. De forma directa, participan en la elaboración de canteros, siembra, cosecha, fabricación de cigarros, empaque, labores de oficinas, comercialización y exportación. Y tan solo en Estelí, se calcula que más de 42 mil personas trabajan en plantaciones, secadoras, centros de tratamiento y fábricas de cigarros, y más de la mitad son mujeres.


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Hoy Karen Berger tiene un nombre y prestigio gracias a su tenacidad, fortaleza y amor por una empresa que le dio todo en la vida. Su lema lo resume muy bien: pasión, lealtad, coraje.

Es bastante difícil que en esta industria a la mujer se le tome con seriedad. No piensan que tenemos el conocimiento, como fumadoras, como empresarias, como emprendedoras del tabaco, estamos abriendo el mercado”.

El conocimiento no puede esconderse, mucho menos la pasión, y en Karen, mientras disfruta su puro y su copa de vino, son notorias ambas: cuando habla de mercados, porcentajes, tendencias, historia, procesos, queda claro que no se está con cualquier persona, sino con una institución en formación, una mujer que está triunfando en un mercado de hombres.

Satisfacción

“Incluso estando en tu tierra, recibir una cara de tú qué vas a saber mujer, lo que necesito de tabaco, son situaciones que te hacen sentir mal como mujer pero te fortalecen, porque les demuestras lo contrario, y abrirme paso en el mercado tras la muerte de mi esposo, hacerme mi propio nombre, ha sido una de las mayores satisfacciones que he tenido. En 2017 la serie Don Kiki Platinum se ubicó entre las 25 mejores tabacos del año, con un blend que yo cree, una edición especial hecha por mí”.

Cuando hicimos la entrevista tenía poco tiempo de haber llegado de España, allí, nos cuenta, participó en alrededor de 18 eventos, “y en ninguno hubo una mujer. Europa es un mercado cerrado, como no lo es, por ejemplo, Estados Unidos, que hay más mujeres fumadoras”.

Karen no sólo es una mujer en la industria, es una mamá soltera que ejerce su maternidad y lidera una de las compañías más importantes del mundo.

NICARAGUA, POTENCIA TABAQUERA

En los últimos años, los nicaragüenses lideran las listas de mejores puros del año. Karen señala que pocos países entendieron como Nicaragua el potencial de una planta como el tabaco. “El gobierno nos ha apoyado mucho, los impuestos no son tan elevados y eso nos ayuda. Por cierto, en el país somos pocos los empresarios nacionales que le invertimos y le apostamos a la industria”, dice.

Dice con gran entusiasmo que Nicaragua tiene mucho futuro. De hecho, es el principal cliente de Estados Unidos, que en 2017 compró 330 millones de puros premium, de acuerdo con la Asociación Estadounidense de Cigarros (CAA, por sus siglas en inglés), y 148 millones fueron puros nicaragüenses.

En 2018, la cifra despegó a 230 millones de dólares, de acuerdo con la Cámara Nicaragüense de Tabacaleros. “En Estados Unidos somos el número uno, le sigue República Dominicana, y Honduras. Si el consumidor es el que manda, el que cuenta, veo a Nicaragua con mucho futuro, a pesar de cualquier situación política adversa que enfrentemos”.

 

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